jueves, 2 de septiembre de 2010

Cubo de compañía

El pobre comprendía su decepción, pero era una decepción con conciencia de la explicación lógica. Más bien era como haber lanzado una moneda al aire esperando cara y que el resultado fuese cruz, una cruz en toda la cara para más ironía.

Reconocía sin esfuerzo que no tenía motivos para dejar que la ira lo corroyera, no le había causado ningún mal. Había confiado en ella, le había sido fiel, la había protegido de peligros y prestado sus hombros para ayudarle a superar obstáculos, incluso usado su peso para abrirle puertas. Realmente llegó a quererla como se puede querer al mejor amigo que puedes tener. Pero ella no lo veía como alguien tan especial, tampoco lo desdeñaba, lo apreciaba como un buen compañero en la soledad y el peligro.
Al final ella no puso la mano en el fuego por él, más bien lo puso en el fuego a él. Pero él sabía que ella no tenía elección tan bien como sabía que él la habría salvado.

Esta es su historia, querer a alguien demasiado. Su objetivo le corresponde pero en un grado mucho menor y no es que lo traicione, es que no cubre expectativas. Esta es la historia de muchos. Es la historia de todos.

Tú puedes ser él, o puedes ser ella, o puedes ser los dos. Incluso puedes ser un superordenador artifice de su separación.

¿Me equivoco?

3 disidentes:

  1. esta es buena, y estaba emocionado, pero mi hermano se acaba de dar un ostion con la pared en la cabeza por mi culpa, y es demasiado divertido par ano reirme.

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  2. Joder, que profundo. Yo lo tome mucho cariño al cubo de compañia... ¡Vuelve cubo! ¡¡¡VUELVE!!!

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Cuanto menos respetes la ortografía más me voy a descojonar de lo HOYGAN que eres.