lunes, 14 de junio de 2010

Lo que aconteció a un mancebo que jugó a la bonoloto.

Hablaba el Conde Lucanor de nuevo con Patronio y le decía: “Querido Patronio, voy a prometerle un palacio neogótico de márfil, con esclavos aborígenes de las antípodas, nuevecito y en Marbella a mi amada señora, heredera del feudo vecino y de medio reino, solo por amor; pero no tengo fondos disponibles para tal empresa. Sin embargo creo que bien pudiera yo pedir un préstamo en la sucursal del Gueto Judío Direct Hispanoamericano, luego los declararía morosos ante su majestad y serían extraditados pereciendo mi deuda. Si además consigo que los moros reconquisten la península conseguiría harto baratas las fanegas. Luego invertiría los fondos en comprar la fidelidad del concejal de urbanismo del feudo y, finalmente, contrataría inmigrantes que con el asunto de la invasión mora los habrá a espuertas. Seeeh, ahora Patronio, querido, contadme cuánto me amais y que mi plan es fantabidubi...”

Patronio, viendo que el amor es peligroso quiso contarle al Conde Lucanor la siguiente historia: "En un pueblo pequeño vivía un mancebo rockero de mala casta que tenía una bandurria algo deficiente y que quería una mejor para poder ser más virtuoso. Este mozo, que no tenía dos reales, registró jornada tras otra las cabinas de teléfonos hasta reunir lo suficiente para jugar a la bonoloto del reino. Compró su boleto y se pasó el día soñando con su venidera nueva bandurria, que sería una Gibson les Pauls del 59, con la que tocaría cualquier romance casi sin esforzarse; y entonces formaría un grupo, con el grupo se haría famoso en la corte, siendo famoso sería rico y tendría una densa vida sexual… y finalmente, como buen rockero, moriría joven por sobredosis de atramuces. Tan feliz estaba divagando cuando videó que el resultado ganador de la bonoloto resultó ser un número distinto al suyo. -¡Oh! Pardiez, qué pena-… Años más tarde consiguió su bandurria trabajando de ganadero en las rutas trashumantes, y fue famoso y todos sus sueños se cumplieron porque se esforzó en ello y consiguió el dinero introduciendo sustancias ilegales en todos los condados bajo la piel de sus reses."

El Conde tomó este por buen consejo, lo hizo así y le fue muy bien con la droga. Don Juan consideró este un ejemplo excelente, aunque políticamente incorrecto; pero como quería llegar a las trescientas páginas dijo "¡Que a los de la censura se la pique un pato!" y lo mandó escribir aquí junto a estos versos:

Hey, gorrión, no confíes a la suerte
lo que se obtiene con sudor de la frente.

Esta imitación de la obra de Don Juan Manuel fue publicada el 20 de abril de 2008 en un trabajo sobre la obra del mísmo que hube de entregar.

4 disidentes:

Cuanto menos respetes la ortografía más me voy a descojonar de lo HOYGAN que eres.